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sábado 10 de octubre de 2026
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La millonaria guerra por los dominios más extraños de internet está en pleno auge

Pronto podrían añadirse a internet cientos de nuevos dominios de primer nivel, entre ellos .meow y .fart. WIRED nos adentra en las intrigas de la organización que lleva las riendas.

Fuente Wired 27 min de lectura
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Este año, cualquiera puede solicitar un dominio de nivel superior espectacular en internet. Me refiero a lo que va a la derecha del punto de una URL, como .com o .org. Si pensabas que solo había unos pocos, ya existen más de mil: .app para aplicaciones, .shop para compras, .dev (de developer) para desarrolladores de software, .nyc para neoyorquinos, .porn para pornografía, .horse (caballo) para… quién sabe.

Ahora en 2026, por primera vez desde 2012, cualquiera puede inventar una nueva palabra para esos dominios.

¿Qué es la ICANN?

La Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números, o ICANN, es el organismo rector que establece las reglas para los nombres de dominio y las direcciones IP. Estas reglas son, aparentemente, el tipo de cosas técnicas aburridas que la mayoría de la gente desconoce. En realidad, solo queremos que internet fubncione y listo. Escribes nike.com y ves el logo.

Pero las reglas resuelven problemas complejos sobre los que miles de personas pasan miles de horas discutiendo. Cuando Ucrania solicitó a ICANN en 2022 que bloqueara todo el tráfico a los dominios de nivel superior rusos, como .ru, ICANN se negó. Una de las reglas es la no censura: “Garantizar la estabilidad y la seguridad de internet, pero no controlar el contenido”.

Es junio y estoy en Sevilla, España, por la ICANN86, para aprender sobre dominios de nivel superior y las personas que los crean. El 86 significa que es la 86ª reunión presencial de la ICANN desde que la ICANN01 se celebró en Singapur en 1999. Eso fue justo después de que el organismo fuera creado para transferir la infraestructura clave de internet del control estadounidense a una gestión independiente.

El gobierno estadounidense también está presente en la reunión (al menos cuatro representantes del Departamento de Comercio) junto con más de 1,000 personas de más de 100 países. Y no son solo burócratas los que vienen. Entre los asistentes habituales de la ICANN se encuentran grandes empresas tecnológicas como Google y Amazon, registradores de dominios como GoDaddy y Porkbun, agencias de la ONU como la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, organizaciones sin fines de lucro, académicos y muchos abogados y expertos en informática con lentes y barba. El ambiente tiene un aire retro. Cuando les entrego a las personas mi tarjeta de presentación tradicional, impresa en papel y tinta, me dan la suya de inmediato.

ICANN86 es la segunda de las tres reuniones de ICANN de este año. En marzo, el mismo grupo pasó una semana en Bombay y estará otra en Bali en octubre. Tras foros políticos oficiales y reuniones de negocios a puerta cerrada cada día, los expertos en dominios irán de bar en bar de tapas, cortesía de las empresas. Un asistente habitual me comenta que es un auténtico circo itinerante. Esta reunión en particular es importante porque es el último encuentro presencial antes de que finalice el plazo para solicitar nuevos dominios de nivel superior (abreviados como TLD por Top-Level Domains) el 12 de agosto.

Por el dominio de los dominios

En el sector, a las palabras y siglas que se convierten en dominios de nivel superior se las denomina "cadenas" (strings). Exclaman, por ejemplo, "Guao, .app es una buena cadena". En 2012, .app efectivamente se consideraba una buena cadena, tan buena que Google pagó 25 millones de dólares por ella en una subasta de la ICANN, superando la oferta de una docena de solicitantes, incluido Amazon. Ser propietario del dominio de nivel superior significa que Google puede vender dominios .app, como cash.app, por una tarifa de registro anual. Esto convierte a Google en un “registro”, que no debe confundirse con un “registrador”. Los registros venden dominios a través de “registradores” a los “registrantes”; trata de que no te confunda el trabalenguas. Es así: cuando tú (el registrante) compras jitterbug.app a un registrador como GoDaddy por 27.99 dólares, el registro de Google cobra 14 dólares al por mayor, la ICANN cobra una comisión de transacción de 20 centavos y GoDaddy se embolsa la diferencia. Google también tuvo un registrador, Google Domains, pero lo vendió a Squarespace hace unos años.

El registro propietario de .com, Verisign, gana mil quinientos millones de dólares al año simplemente por mantenerlo en funcionamiento. Cabe destacar que Verisign nunca falla: reporta un tiempo de actividad del 100% durante los últimos 28 años. Es un modelo de negocio bastante ingenioso: gestionar una base de datos de palabras y cobrar cuotas de renovación anuales. Warren Buffett también lo creyó así, e invirtió en Verisign en 2012, cuando el precio de sus acciones era aproximadamente una octava parte del actual. Esta semana también hablaré con operadores de registros más pequeños, personas que gestionan TLD rentables como autónomos o con un pequeño equipo. Estando aquí, hablando con los solicitantes, empiezo a desear ser yo quien solicitara un flamante dominio de nivel superior.

Todo esto está impulsado en gran medida por el miedo a perderse algo (FOMO, o Fear Of Missing Out). No sabemos cuándo ICANN celebrará otra ronda (lleva más de una década planificándola) y una vez que alguien más posee una cadena, ya no puedes tenerla tú. Cuando se cierre el plazo de solicitud en agosto, ICANN anunciará que recibió más de 1,600 solicitudes. Y cuando publique la lista el “Día de la Revelación”, el 7 de octubre, sabremos quién solicitó qué. Hasta ese momento, la mayoría de las organizaciones mantendrán sus planes en absoluto secreto. Una solicitante de la ronda anterior me cuenta que las empresas viajaban por todo el mundo, reuniéndose en persona para evitar cualquier riesgo de filtraciones digitales, evitando usar Gmail por temor al espionaje de Google. En vez de usar correo electrónico o videollamadas, voló a Londres y luego a Madrid. “Lo hicimos todo en persona. La gente se puso un poco rara y asustada, súper paranoica”.

Muchos solicitantes ni siquiera dicen abiertamente si se postulan, por temor a generar competencia. Pero no todos son tan discretos.

Vaughn Liley dejó los estudios a los 15 años para vender máquinas de fax puerta a puerta. Durante nuestra conversación en Sevilla, recuerda aquella época en la que usaba las curiosas máquinas de fax de formato largo. Ahora, con cincuenta y tantos años, Liley me confiesa que tiene el entusiasmo y la ética de trabajo de un joven de 18. Lleva vendiendo alternativas al .com desde antes de la ronda de 2012, cuando había menos de dos docenas de gTLD (un gTLD es un dominio genérico de nivel superior, a diferencia de los ccTLD, o dominios de nivel superior de código de país, como .us y .uk). Liley se inició en el marketing del controversial dominio de nivel superior .xxx, conocido coloquialmente como "triple x", relacionado con contenido pornográfico o para adultos.

Liley contrató a las estrellas porno Ron Jeremy y Stormy Daniels como portavoces de su marca. "De hecho, TMZ [el medio] me persiguió por el aeropuerto de Los Ángeles". Había ido a Los Ángeles para reunirse con Daniels para una entrevista de radio con Playboy sobre el triple x. "No até cabos en ese momento, pero fue cuando salió a la luz la historia sobre la actriz y el futuro presidente Donald Trump". La controversia de años sobre el triple x forma parte de la historia que llevó a la regla de no censura de la ICANN. La administración Bush no quería un “barrio rojo” en internet. Liley me cuenta que un funcionario del gobierno intentó intimidar a su jefe. Todo ese trauma del triple x es una advertencia para Liley en la ronda de 2026, según entiendo.

La noche del incendio de Palisades en enero de 2025, Liley voló otra vez a Los Ángeles. Ahora visitaba la sede de ICANN en representación de su empresa, Nova Registry (que desde entonces ha cambiado su nombre a Link Freedom Group, o LFG). Esa visita fue una medida para obtener la aprobación de un anuncio importante que Nova hizo a la ICANN82 en Seattle: planeaba solicitar 200 dominios de nivel superior en 2026. Lo denominó SuperNova200.

¿De verdad necesitamos todas estas nuevas extensiones?

Esa es la gran pregunta. La ronda de 2012 nos trajo más de 1,200 nuevos dominios de nivel superior, muchos de los cuales fracasaron. ¿Alguna vez has visto una página web .wedding (boda)? ¿O un negocio .plumbing (plomería)? Diré esto: puedo imaginar un futuro donde los dominios de nivel superior más expresivos se conviertan en nuestras marcas personales, nuestras identidades en internet. Esto ya es una realidad en algunos rincones frikis de la web; como en Bluesky, por ejemplo, donde tu dominio es tu nombre de usuario. No llamo a mis amigos de internet Neal y Luke, los llamo neal.fun y luke.zip. En lugar de unirnos a la carrera por conseguir nuestro nombre de usuario en cada nueva red social, llevaremos nuestro dominio con nosotros por toda la web.

ICANN cobra una tarifa de solicitud de 227,000 dólares por cada dominio, para recuperar el costo de funcionamiento del programa. Los aproximadamente 36 millones de dólares que Nova necesitará para cubrir esas tarifas (y mucho más para las subastas, de acuerdo con Liley) provienen de la cuenta bancaria personal de Yoni Belousov, un inversor de dominios (en la jerga del sector: un domainer) que lleva en el negocio desde los 14 años. Belousov contrató a Liley para dar a conocer Nova. Y lo consiguió. Antes de Seattle, casi nadie había oído hablar de Nova, que actualmente solo gestiona un TLD: .link (liga). “En esa reunión nos invitaron a una sesión a puerta cerrada organizada por los principales actores de la ronda anterior", me cuenta Liley. "Nunca nos habían invitado a algo así”.

Liley califica el anuncio de SuperNova200 (su propia idea) como una “jugada maestra” y una “genialidad absoluta”. Al hablar conmigo para este artículo, ve una oportunidad publicitaria y despliega todo su encanto: repite mi nombre, cuenta anécdotas antiguas, se comporta como un británico. Sabe lo que hace. Me gusta hablar con él. Pero aún así, no me dice qué cadenas de caracteres está solicitando, al menos no hasta que se cierre el plazo de solicitud. En agosto, Nova le robará el protagonismo a ICANN y anunciará las 316 cadenas de caracteres que solicitó, incluida .fart.

Sin embargo, hay otros solicitantes que sí han anunciado sus cadenas con anticipación. Está la comunidad .agent (agente) que quiere que la identidad del agente de IA sea gobernada por un consorcio, no por un gran laboratorio. Está la empresa de dominios criptográficos D3 (eslogan de su sitio web: "Posee y comercia en internet") asociándose en TLD para memecoins como .doge y NFT como .ape como si estuviéramos en 2023. Está Salesforce, que reveló discretamente sus planes para solicitar .salesforce . Está .self (ser), un dominio de nivel superior gobernado por la comunidad para la soberanía de datos, y .furry, un solicitante para la comunidad "furry" [personas interesadas en animales que tienen rasgos humanos]. También está .tree (árbol), un registro de compra de dominios y plantación de árboles que huele a greenwashing.

Y luego está .meow (miau)

Aeryn Van Daele estaba bromeando cuando planteó por primera vez la idea de solicitar el .meow (miau), un dominio de primer nivel para la comunidad queer. Van Daele, directora ejecutiva de la Fundación dotMeow, propiedad de personas queer y gestionada por ellas, empieza a contarme la historia de la fundación cuando la interrumpe Lauren Thomas, la jefa de proyecto. "La realidad es que", expresa Thomas, Van Daele y su cofundadora, TQ Hirsch, estaban "completamente borrachas". Van Daele y Hirsch se habían reunido para tomar algo. Más tarde esa noche, Hirsch le contó la idea a Thomas, quien le dijo a Hirsch que le enviara un mensaje a Van Daele por Signal para que la idea de .meow no se les olvidara. Fue una de esas raras ideas de borrachos que son aún mejores a la mañana siguiente.

Van Daele tiene dos piercings en la nariz, mechas moradas a juego con sus lentes y ya no le queda espacio para más stickers en su laptop. “LUCHA CONTRA EL CIS-TEMA”, “NADIE ES ILEGAL”, “HOOTERS FEMBOY”, “FUUT LA POLICÍA”, LOS QUEERS CONTRAATACAN y, por supuesto, un sticker de .meow. Ella y Thomas tienen la inconfundible complicidad de buenas amigas que, además, trabajan juntas.

.meow no sería el primer dominio de nivel superior queer. Pero a diferencia de .gay y .lgbt de la ronda de 2012, .meow es un guiño más indirecto a la comunidad queer. Su sitio web lo describe como "una señal sutil de solidaridad, un guiño para los entendidos". (Para quienes no lo sepan, maullar puede ser un indicio de que eres queer). Por supuesto, cualquiera podría registrar un dominio .meow. Internet es realmente "un laberinto de gatos", como dice Van Daele. Todas las ganancias de la venta del dominio se destinarían a financiar proyectos y personas queer, ya sea apoyo queer deliberado o compradores que, sin saberlo, son amantes de los gatos. Será como vender Subarus a lesbianas, como cuando la compañía automotriz lanzó una sutil serie de anuncios para entendidos: “Le encanta acampar, los perros y el compromiso a largo plazo. Lástima que solo sea un auto”.

Elegir un dominio que no sea abiertamente queer también es estratégico por otras razones. Si dotMeow hubiera solicitado .trans, podría enfrentarse a la competencia de registros con fines de lucro; por ejemplo, los dirigidos al sector del transporte. La sabiduría convencional es mantener el dominio en secreto, pero Van Daele y Thomas creen que la competencia es improbable porque sería una "pésima estrategia de relaciones públicas" ser el registro que se apropia del dominio de nivel superior de la comunidad queer. "Somos expertos en boicotear", añade Van Daele. Además, es menos probable que .meow sea cuestionado en el proceso de comentarios públicos de la ICANN. En la ronda anterior, Arabia Saudita presentó una objeción contra .gay por motivos morales y religiosos. En sus palabras, promover la homosexualidad sería "ofensivo" para algunas sociedades y culturas. Pero Van Daele y Thomas han hecho bien su trabajo: las normas de la ICANN están redactadas de tal manera que una objeción debe referirse al dominio en sí, no a la organización ni a sus valores. “Estamos promoviendo los maullidos en internet, que sin duda es un pasatiempo queer, pero no es inherentemente queer”, comenta Thomas, medio en serio.

Para recaudar fondos suficientes que permitan solicitar y lanzar el dominio .meow, el equipo de Van Daele y Thomas lanzó una campaña en Kickstarter. Con la ayuda financiera recibida a través del Programa de Apoyo a Solicitantes de la ICANN, Thomas estima que dotMeow pagará alrededor de 55,000 dólares para la solicitud. El crowdfunding fue "la mejor estrategia en internet", señala Thomas. La campaña recaudó aproximadamente 137,000 dólares, el 150% de su objetivo. A cambio de contribuciones de 32 dólares o más, los patrocinadores recibieron un cupón para el primer año de registro de su dominio .meow (gran parte se convertirá en ingresos por renovación en el segundo año). Kickstarter también funcionó como marketing de boca en boca y como una señal de demanda para los registradores que evaluaban la posibilidad de vender dominios .meow. En ese sentido, dotMeow tiene una ventaja sobre otros registradores que lanzarán nuevos dominios al mercado casi al mismo tiempo.

Hagamos el internet divertido otra vez

A diferencia de los registros que han "desaparecido" vendiendo sus TLD (.gay cambió de manos en 2023), Van Daele y Thomas enfatizan que .meow es una inversión para toda la vida. Claramente, también se divierten con ello. "Es el internet raro que extrañamos un poco y que queremos recuperar", resalta Van Daele. Sueñan con que los dominios .meow se usen para sitios web pequeños y divertidos, como un blog personal que nadie lee. Ahora (de nuevo) estoy fantaseando con tener mi propio dominio de nivel superior y preguntándome si han pensado en otras cadenas. Me considero amante de los gatos y de los perros, así que pregunto si han pensado en .woof (guau). No soy el primero, por lo visto; .woof es la cadena más solicitada después de .meow. Según Van Daele, "por cada chica de gatos que existe, hay al menos la misma cantidad de chicas de perros".

Van Daele y Thomas creen que, desde un punto de vista filosófico, la ICANN busca que más proyectos como .meow inunden internet: quieren una web menos corporativa, más inclusiva y acogedora. El seguimiento de la financiación lo corrobora. En 2012, apenas un solicitante recibió ayuda financiera a través del Programa de Apoyo a Solicitantes de la ICANN. Este año, 56 han calificado, incluyendo muchos del Sur Global. La campaña de Kickstarter de DotMeow atrajo a casi 2,000 patrocinadores en 40 países. Ese apoyo incluye a "mucha gente en muchos lugares donde sus gobiernos no lo verían con buenos ojos", indica Thomas, incluyendo Rusia. La diversidad geográfica valida el objetivo de la ICANN de apoyar un internet global unificado y evitar un "internet fragmentado" de redes aisladas, como la RuNet rusa.

No solo Rusia es el objetivo de ambos. "Tal como se ve", según Van Daele, "es posible que Estados Unidos tenga problemas con nuestra disponibilidad allí, en cuyo caso no tendremos voz ni voto si sus proveedores de servicios de internet no ofrecen enrutamiento a nuestro TLD". Thomas señala que .gay y .lgbt, ambos dominios propiedad de empresas estadounidenses, tendrían el mismo problema. Uno de los debates políticos de esta semana gira en torno a la obligación de que los registros respondan a las solicitudes urgentes de las fuerzas del orden para obtener datos de los registrantes en un plazo de 24 horas. Si un delincuente utilizara un dominio .meow para cometer delitos, la policía de esa jurisdicción podría querer saber quién está detrás del sitio web. Pero ¿qué pasaría si esa persona no fuera delincuente y la policía lo solicitara de todos modos? DotMeow planea operar un registro "ligero" que recopile información de contacto, pero no información de identificación personal, y mantener los datos en la UE, protegidos por el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). Van Daele ha consultado con abogados belgas y estadounidenses sobre si el RGPD protegería a los registrantes si, por ejemplo, el FBI o la CIA llamaran a su puerta. La Fundación dotMeow tiene su sede en Bélgica y, deliberadamente, se mantiene fuera de la jurisdicción estadounidense, en la medida de lo posible. Muchos de los patrocinadores de .meow en Kickstarter residen en Estados Unidos, y la propia ICANN es una organización sin fines de lucro constituida en California.

Como único estadounidense en la mesa, siento una punzada de culpa y tristeza al pensar que Van Daele y Thomas no se sienten bienvenidos en mi país. También me recuerda algo que le oí decir a Thomas en el podcast Queerocracy Now!: “Esto es internet, no Estados Unidos”.

Quién controla

El gobierno de EE UU cedió oficialmente el control del Sistema de Nombres de Dominio el 30 de septiembre de 2016. Si bien la ICANN se fundó en 1998, durante casi 20 años el Departamento de Comercio tuvo un contrato con la ICANN para administrar la Base de Datos de la Zona Raíz, o simplemente "la raíz". La raíz es una lista alfabética de todos los dominios de nivel superior: .aaa para AAA, la institución de asistencia en carretera; .aarp para AARP, la organización sin fines de lucro de asistencia a jubilados; y así sucesivamente. Quien controla esa base de datos tiene el poder de eliminar un TLD de ella, de ahí la solicitud de Ucrania a la ICANN para que cerrara el dominio .ru de Rusia.

Soy cauteloso al afirmar que Estados Unidos renunció al control de internet porque poner fin a la relación directa del gobierno estadounidense con la ICANN no significó entregar internet a Rusia, China e Irán. Después de que Edward Snowden desacreditara la idea de Estados Unidos como garante neutral de la libertad en internet, muchos en la comunidad de gobernanza de la red impulsaron una ICANN verdaderamente independiente. Irónicamente, "ceder" el control estadounidense de la raíz podría ser lo que permita que un internet globalizado perdure. Esther Dyson, la primera presidenta del consejo de administración de la ICANN, afirmó que el propósito de la institución era preservar un vacío de poder en internet, controlado de forma difusa por todos en lugar de por un solo gobierno o empresa.

Pero la gobernanza de dominios aún conserva vínculos residuales con Estados Unidos. El hecho de que la ICANN esté registrada como una organización sin fines de lucro en California atrajo la atención en 2019 cuando la organización que administra .org acordó vender la cadena por 1,100 millones de dólares a una firma de capital privado cofundada por un exdirector ejecutivo de la ICANN. El fiscal general de California instó a la ICANN a rechazar el acuerdo, y la ICANN efectivamente lo hizo. Esa misma firma de capital privado adquirió posteriormente el registro que posee la mayor cantidad de TLD: Donuts, que desde entonces ha cambiado su nombre a Identity Digital. Sin embargo, en general, el gobierno de Estados Unidos es simplemente otro accionista de la ICANN.

Para comprender verdaderamente la ICANN, es fundamental entender que existen dos entidades dentro de ella: la Organización ICANN (con aproximadamente 450 empleados) y la Comunidad ICANN, formada por miles de personas que viajan por todo el mundo para asistir a estas reuniones. El propósito de la Organización es reunir a la Comunidad para alcanzar un consenso sobre las políticas. La Comunidad, por su parte, pretende ser un reflejo de la comunidad de internet, es decir, de todos nosotros. Metafóricamente, la ICANN puede compararse con un software de código abierto, donde el código lo escribe la Comunidad y luego la Organización lo compila y ejecuta.

Al igual que el código abierto e internet, la ICANN está abierta a todo el mundo. Como escribió la organización en una sesión informativa previa a ICANN86, “internet funciona para todos porque todos están invitados a contribuir a su funcionamiento”. Registrarse para estas reuniones es gratuito y cualquiera puede conectarse por Zoom. Esto incluye realmente a cualquiera, incluso al hacker que se unió a un seminario web al que asistí el año pasado y se apropió de la pantalla compartida para reproducir pornografía explícita a todo volumen. Eso ocurrió.

A diferencia de las Naciones Unidas, donde cada entidad soberana tiene derecho a voto, la ICANN es lo que se denomina una “organización multiactor”; Eso significa que los gobiernos tienen un asiento más en la mesa, en igualdad de condiciones con las empresas, las organizaciones sin fines de lucro y la comunidad técnica. Se trata de un proceso de consenso ascendente, en lugar de descendente. Por supuesto, como en cualquier sistema democrático, la representación es imperfecta. Es más fácil para las empresas presionar por sus intereses particulares que para los actores más pequeños, como los usuarios de internet en países con gobiernos autoritarios. Aun así, es casi un milagro que el modelo multiactor de la ICANN funcione.

En estas reuniones, se escuchan muchas miradas de incredulidad sobre la lentitud y la burocracia del proceso de la ICANN. Los recién llegados se pierden entre acrónimos y jerga técnica. Esta semana hay tres reuniones programadas para la "Revisión de las Revisiones", una evaluación del mecanismo de evaluación contemplado en los estatutos de la ICANN. Para mayor transparencia, la mayoría de las reuniones de la ICANN se graban y están disponibles para el público, junto con una cantidad asombrosa de recursos para la comunidad. En su afán por ser clara, la ICANN a veces puede volverse ininteligible sin querer. Pero no se puede lograr el milagro sin la burocracia. Es común escuchar a las mismas personas que se quejan de la ineficiencia de la ICANN un minuto, maravillarse al siguiente con la colaboración humana a escala de internet que la caracteriza.

Camino por un pasillo estéril de paredes blancas para reunirme con Marika Konings y Theresa Swinehart para una entrevista. Bromeamos sobre estar atrapados en las oficinas de Lumon de Severance antes de que se presentaran: Konings es la líder del programa de ICANN para la nueva ronda de TLD, y Swinehart dirige los dominios y la estrategia globales. Ambas han trabajado casi 20 años en ICANN (en la Organización, por supuesto). Gran parte de su trabajo durante los últimos 10 años ha consistido en elaborar un único documento.

Reglas y más reglas

Con 439 páginas, la versión en inglés de la Guía del Solicitante de la ICANN es el manual de reglas para los nuevos dominios de nivel superior. Hay muchas. Para empezar, todas las extensiones de dos letras están prohibidas. Estas pertenecen exclusivamente a países, como .co en Colombia, .me en Montenegro y .ai en Anguila (esta pequeña nación insular obtuvo casi la mitad de sus ingresos el año pasado vendiendo dominios). Los códigos de país de tres letras también están bloqueados, como .eth para Etiopía.

Es posible solicitar nombres de dominio internacionalizados (acrónimo: IDN) en alfabetos no latinos, como árabe, chino, cirílico y devanagari. En árabe, los dominios de nivel superior están a la izquierda del punto.

Las reglas continúan: si quieres ejecutar un TLD geográfico, como .nyc o .paris, necesitas la aprobación de esa ciudad o municipio. La cadena no puede ser demasiado similar a una existente (.corn –maiz– no es una opción porque se parece demasiado a .com). No puedes ser propietario de la marca registrada de otra marca; y ciertas cadenas especiales están prohibidas, como .icann y .www.

Una década para crear el reglamento no es mucho tiempo "en años de la ICANN", refiere Konings. "¿Hemos tenido conversaciones difíciles? Claro que sí". Pero también hay "mucho respeto y aprecio mutuos", manifiesta. El proceso ascendente de ICANN puede llevar tiempo, pero es catártico para los participantes poder expresar su opinión, aunque no consigan lo que quieren. El proceso es imperfecto, reconoce Swinehart, pero cree que el resultado final es bueno para internet. Konings y Swinehart parecen sumamente pacientes. De hecho, todos los que conozco en el personal de la Organización ICANN parecen confiar en el proceso. Son un grupo amable y discreto, aquí en la capa de los dominios de internet. Se siente, literal y filosóficamente, muy lejos de la capa de aplicación, donde operan las grandes empresas tecnológicas.

Les pregunto a Konings y Swinehart sobre la postura de la ICANN respecto a otra regla: ¿Qué sucede cuando varios solicitantes quieren la misma cadena? En 2012, ICANN realizó subastas, como cuando les conté que Google pagó 25 millones de dólares por .app. El récord en una subasta de la ICANN fue una oferta de 135 millones de dólares por .web por parte de Nu Dot Com, respaldada por Verisign, la empresa de .com. ¿Has visto todos esos sitios web con URL .web? No, por supuesto que no, porque .web estuvo estancado por disputas legales entre los postores durante una década entera y recién ahora se está implementando. La ICANN realizó 16 subastas en la ronda anterior. Pero también permitió que los solicitantes resolvieran las cosas por sí mismos, ya sea mediante subasta o algún otro acuerdo negociado. Hubo aproximadamente diez veces más subastas privadas que subastas de la ICANN y, lo que es importante, la mayoría de las subastas privadas repartieron la puja del ganador equitativamente entre los perdedores (mientras que la ICANN recauda los fondos en sus subastas). Si, por ejemplo, Google, Amazon y Verisign querían el dominio .banana, y Verisign fue el ganador con 2 millones de dólares, Google y Amazon se llevarían 1 millón de dólares cada uno. Perdiste, pero en realidad ganaste. La ICANN recaudó alrededor de 240 millones de dólares en subastas en la ronda anterior. En comparación, el mayor proveedor externo facilitó alrededor de 650 millones de dólares en subastas privadas, y la mayor parte de ese dinero fue a parar a las cuentas bancarias de los solicitantes.

La ICANN volverá a celebrar sus propias subastas en esta ocasión, pero el reglamento ahora prohíbe la resolución privada después del Día de la Revelación. “Lo que suceda antes no es asunto nuestro”, se deslinda Konings. De hecho, Konings y Swinehart ni siquiera pueden ver quién ha presentado una solicitud ni para qué hasta octubre, al igual que el resto de nosotros.

La última sesión de la semana cuenta con más asistencia de la que esperaba. Becky Burr está aquí para moderar. Burr ayudó a formar la ICANN durante su mandato en la administración Clinton (bromea diciendo que "la ICANN es toda mi culpa") y es una moderadora experta. Sabe cuándo hacer una pregunta de seguimiento o cuando rebatir respetuosamente un comentario. El tema de esta tarde son los proveedores de bases de datos backend para organizaciones en el Programa de Apoyo a Solicitantes de ICANN, como dotMeow. Y a pesar del cansancio de la gente tras la larga semana, esta sesión no es superficial ni rutinaria. Tomo tres páginas de notas durante una hora de debate que incluye algunos momentos polémicos pero respetuosos. El trabajo continúa.

Uno de los puntos que anoto es esa misma fantasía, esta vez por escrito: ¿Disfrutaría gestionando un TLD? El trabajo es tanto técnico como creativo, e involucra dos cosas que me apasionan: las palabras e internet. Pero hay algo más que me atrae. Sería un motivo para seguir asistiendo a estas reuniones. ICANN84 en Dublín fue mi primera reunión presencial, y aquí en Sevilla, en la segunda, ya siento una fuerte atracción por esta comunidad. Si tuviera un cuarto de millón de dólares, tal vez lo arriesgaría todo en .woof.

Artículo originalmente publicado en WIRED.com. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.

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