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jueves 8 de octubre de 2026
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Así es como la moda se ha convertido en una inesperada herramienta de diplomacia

A través de un nuevo modelo de negocio, esta industria creativa se está convirtiendo en una vía para generar conexiones económicas y comerciales entre países. Conoce The Canvas.

Fuente Wired 7 min de lectura
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La moda siempre ha cruzado fronteras. Diseñadores, tendencias y prendas pueden viajar de un país a otro y, con internet y el comercio electrónico, hacerlo nunca había sido tan sencillo. Pero en los últimos años esta capacidad para circular globalmente también ha comenzado a adquirir otra dimensión: convertirse en una herramienta para generar conexiones económicas y culturales entre países.

La idea parte de un problema concreto. Para una marca independiente, ser descubierta a miles de kilómetros de distancia no significa haber entrado realmente a un nuevo mercado. Hacerlo todavía implica conseguir presencia física, entender a nuevos consumidores y, sobre todo, acceder a compradores, prensa y conexiones locales. Esa distancia entre ser visible y estar presente es también una oportunidad para que las industrias creativas funcionen como una carta de presentación de sus países de origen.

Es precisamente en esa intersección entre moda, comercio y relaciones internacionales donde The Canvas encontró su modelo de negocio. La empresa neoyorquina nació en 2018 con una idea sencilla: aprovechar locales comerciales vacíos de Nueva York para dar espacio físico a diseñadores independientes enfocados en sostenibilidad. Así, al reunir varias marcas en un mismo lugar, podían acercarse al público sin que cada una necesitara abrir su propia boutique.

Pero fue un viaje a Perú antes de la pandemia, que su fundador, Devin Gilmartin, realizó junto a Marina Spadafora, diseñadora y líder de Fashion Revolution Italia, por invitación de PromPerú, el que cambió la escala de aquella idea.

Allí observó que los gobiernos ya destinaban recursos a promover el talento creativo de sus países en el extranjero, pero todavía necesitaban espacios capaces de conectarlo directamente con otros mercados. La pregunta entonces dejó de ser únicamente cómo ayudar a una marca a cruzar una frontera: ¿podía ese mismo modelo ayudar a hacerlo a la industria creativa de todo un país?

Cuando una tienda de moda también funciona como diplomacia entre países

El modelo que surgió a partir de esa idea es una propuesta sencilla pero poderosa. Un gobierno u organismo comercial reúne a diseñadores de su país y The Canvas aporta un espacio en Nueva York donde pueden encontrarse con compradores, prensa y representantes institucionales.

La compañía llama Fashion Diplomacy —diplomacia de la moda— a esta parte de su modelo. En la práctica, utiliza la moda y el diseño como herramientas de soft power: una prenda, un objeto o una marca también pueden comunicar la identidad creativa y económica de un país.

Estonia fue uno de sus casos más visibles. En 2024, la primera dama Sirje Karis presentó a 15 diseñadores estonios en The Canvas y, un año después, el presidente Alar Karis del mismo país estuvo presente en la edición The Canvas SoHo en Nueva York. En abril de 2026 llegó Colombia, cuando Inexmoda —el instituto detrás de Colombiamoda— eligió el espacio como primera parada en Nueva York para 15 marcas colombianas. Turquía e India también han participado en estas activaciones, con eventos diplomáticos y de diseño de gran escala organizados por The Canvas en sus respectivos consulados en Nueva York.

Analizando esta propuesta, aquí habita una idea que interpreta la forma en la que la cultura influye en la política: la moda puede recorrer el mundo en segundos a través de una pantalla, pero construir relaciones comerciales, institucionales y culturales todavía requiere de un método mucho más tradicional: colocar a las personas adecuadas en la misma habitación.

Llega el turno de Bélgica

Este año, del 8 al 28 de octubre, The Canvas SoHo recibirá una activación con Bélgica desarrollada junto a Flanders Investment & Trade, la agencia de comercio e inversión de la región de Flandes ubicada en el norte del país. En ella participarán marcas como Amante Antwerp, Acan, Borrenberghs, Cella Blue, Colorush, Kaai, Katerin Theys y Marie Jo.

El programa se extenderá más allá de la tienda con un lanzamiento en The Canvas SoHo, una sesión con DJ en el SoHo Grand Hotel y una velada diplomática en la residencia del cónsul belga.

La activación permitirá observar en tiempo real la idea que The Canvas resume con “Creation Unites Nations”: utilizar las industrias creativas como un punto de encuentro entre países. También plantea una pregunta interesante para una industria que lleva años digitalizando la experiencia de compra: ¿cuál es la función de una boutique cuando vender ya no requiere necesariamente tener una?

La respuesta de The Canvas es que el espacio físico puede hacer algo que una transacción digital difícilmente consigue por sí sola: crear presencia dentro de un mercado.

La tecnología también necesita habitar lugares físicos

The Canvas ha comenzado a llevar esa hipótesis fuera del comercio. En agosto de 2026, la compañía organizó junto a Ari Cagan, empresario de medios y fundador de American Picture Company, y con el apoyo de otras empresas y patrocinadores, la primera edición de A Great Quest, un encuentro privado que invirtió su modelo habitual. En lugar de traer un país a Nueva York, llevó a 33 líderes de tecnología, capital de riesgo, moda y diplomacia a Estonia para reunirse durante cinco días con ministros, funcionarios, arquitectos y emprendedores.

“Destaco la importancia de la cooperación entre distintas naciones. Ya estamos conectados mediante iniciativas para mejorar nuestras capacidades de defensa y seguimos trabajando en esa dirección. Los países que rodean el mar Báltico, situados en el flanco oriental de la OTAN, son pequeños y debemos tomar medidas prácticas para avanzar más allá de las capacidades individuales de cada país”, señaló Madis Laas, quien colaboró en la planificación de algunos aspectos de la edición de A Great Quest en Estonia.

Esta perspectiva amplía el alcance de los encuentros: las relaciones que comienzan alrededor de la cultura y las industrias creativas también pueden abrir conversaciones sobre otros desafíos de cooperación internacional.

Por otra parte, The Canvas SoHo también albergará un espacio pensado en conjunto con World, la red de verificación humana anteriormente conocida como Worldcoin y cofundada por Sam Altman y Alex Blania.

Aquí, presentarán un dispositivo que permite verificar un World ID: una credencial con la que se busca demostrar que detrás de una identidad digital existe un ser humano único. La propuesta nace de habitar un internet donde la inteligencia artificial hace cada vez más difícil distinguir entre personas y sistemas automatizados.

La expansión de The Canvas también alcanza otras industrias. La compañía ha establecido una colaboración con Speed City Broadcasting, empresa dedicada a la cobertura de Fórmula 1 en Estados Unidos, para conectar a los aficionados al automovilismo con comunidades de diseñadores y creadores.

“Como la voz de la Fórmula 1 en Estados Unidos, Speed City Broadcasting se enorgullece de colaborar con The Canvas. Esta alianza reúne a dos comunidades que comparten la pasión por el trabajo artesanal y el rendimiento, conectando a los aficionados a las carreras con diseñadores y creadores cuyo trabajo refleja la misma búsqueda de excelencia que vemos en la pista”, afirma Bob Blount, director ejecutivo de Speed City Broadcasting.

The Canvas comenzó utilizando tiendas vacías para dar espacio a diseñadores. Ocho años después, esos espacios reúnen marcas, gobiernos, diplomáticos, inversionistas y tecnologías de identidad digital. Trayendo una paradoja difícil de ignorar: después de décadas construyendo tecnologías para conectarnos sin importar dónde estemos, algunas de las nuevas preguntas de la economía digital vuelven a necesitar lugares donde encontrarnos físicamente.

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