La elección del secretario general de las Naciones Unidas avanzó hacia una etapa más decisiva con una sexta votación este viernes donde esta vez las grandes potencias del Consejo de Seguridad con derecho a veto expusieron públicamente su opinión sobre sus candidatos y la carrera todavía asoma muy complicada y estrecha: la costarricense Rebeca Grynspan sigue como favorita, mientras que el candidato argentino, Rafael Grossi, la sigue muy de cerca, junto con la guyanesa Carolyn Rodrigues Birkett.
La novedad es que ahora se supo que cada uno de ellos obtuvo dos vetos de las potencias y los candidatos deben revertirlos para poder ser elegidos sucesores del portugués Antonio Guterres. La carrera está abierta y habrá más votaciones en medio de febriles negociaciones entre las potencias. Incluso podría surgir un candidato sorpresa de consenso.
En el entorno de Grossi eran optimistas: "Nos fue muy bien", dijeron a Clarín. "Rafael subió sus apoyos y bajó sus desalientos" y destacaron que los tres candidatos principales tienen dos vetos de las potencias.
Para ganar y ser el sucesor del portugués Antonio Guterres, un candidato necesita una mayoría de 9 de los 15 miembros del Consejo y ningún veto de los miembros permanentes. Hasta ahora, que la votación era “sin colores”, un candidato podía tener muchos vetos, pero quizás eran de miembros no permanentes. Ahora el camino está más despejado: cada uno sabe si una o más potencias lo vetaron. Como el voto sigue siendo secreto, el nombre del país que bajó el pulgar aún no se conoce.
Luego de cinco votaciones informales y secretas en los últimos meses, donde los 15 miembros del Consejo votaron en forma anónima, esta vez las papeletas tuvieron colores. Los cinco miembros permanentes ( P5, en la jerga diplomática) que son Reino Unido, China, Francia, Rusia y Estados Unidos, votaron con boletas rojas, lo que ya marca que un candidato ha recibido un veto.
Los otros diez miembros no permanentes (Bahrein, Colombia, Dinamarca, Grecia, Letonia, Liberia, Pakistán, Panamá, República Democrática del Congo y Somalia) usaron una boleta blanca.
El gobierno de Javier Milei propuso la candidatura de Grossi, diplomático de carrera y actual jefe de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), de buen diálogo con los líderes de las potencias debido al alto perfil de su cargo. Sin decirlo oficialmente, Estados Unidos lo apoya.
Más allá del juego global de presiones geopolíticas de las potencias, hay debate porque nunca una mujer ha liderado el organismo y, además, América Latina reclama su turno, luego de las jefaturas del asiático Ban-Ki Moon, el africano Kofi Annan y el europeo Guterres.
“Queremos simplemente al mejor. Sabemos que hay un deseo por una rotación regional”, dijo el embajador de EE.UU. ante la ONU, Mike Waltz, este viernes. “Si el mejor candidato es una mujer, bienvenido”.
Rebeca Grynspan, ex vicepresidenta de Costa Rica y actual secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) mantuvo sus 9 votos de apoyo respecto de la votación anterior (3 de las potencias) y tuvo 5 votos negativos (uno menos que antes). Entre los negativos hubo dos vetos “rojos” de las potencias.
El argentino Grossi mejoró su marca: obtuvo más apoyos (8 en lugar de 6 de la votación anterior) y 2 de ellos fueron de las potencias. Bajó los negativos (6 en lugar de 7). Dos potencias vetaron su candidatura.
Rodrigues-Birkett, la embajadora de Guyana ante la ONU, recuperó terreno y sumó apoyos (8 en lugar de 5 de la anterior votación), con 3 votos de las potencias. Y 6 votos negativos, entre ellos dos vetos de las potencias.
El resto de los candidatos, Olara Otunnu, Macky Sall, Ivon A Baki, Maria Espinosa Garcés quedaron más lejos.
Se estima que Grossi cuenta con el apoyo de Estados Unidos. Si bien el diplomático argentino tiene buen diálogo con los líderes de las potencias, parecía no lograr el aval de China o Rusia, más allá de otros votos negativos que son de miembros no permanentes. Según trascendidos, Beijing y Moscú parecían inclinarse por Grynspan o Rodrígues-Birkett. China había firmado junto a Rusia una declaración del grupo BRICS que señalaba la preferencia de una mujer para el cargo.
El desafío de EE.UU. es convencer a Beijing de que apoye a Grossi, que promueve una visión menos burocrática y de mayor relevancia de la ONU en temas de seguridad. Pero parecería que por ahora el voto chino estaría con Grynspan. Podría haber aún espacio para negociar. El gobierno de Donald Trump no aceparía de ninguna manera a la guyanesa Rodrigues-Birkett, sobre todo por sus posiciones por Palestina, pero podía ser más flexible con Grynspan. China podría pedir algo a cambio de votar a Grossi.
Se estimaba que las chances de Grossi también podrían haberse visto impactadas con la fuerte controversia que se desató en las últimas semanas con Malvinas, luego de que el Gobierno decidiera sancionar a las empresas petroleras que exploraban cerca de las islas sin autorización argentina. Y que el presidente Javier Milei reivindicara con vehemencia la soberanía de las islas en su discurso en la Asamblea General, una posición que replicó enseguida Londres públicamente.
Grossi, que cuenta con el respaldo de Francia, confiaba en tener el voto del Reino Unido.
Thomas Weiss, experto en relaciones internacionales y gobernanza global, con especialización en la política de las Naciones Unidas de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, dio a Clarín que "en esencia, los tres supuestos candidatos principales resultan inaceptables. Cada uno de ellos —incluido Grossi— ha recibido una «boleta roja" por parte de dos miembros del P5. Si un miembro permanente se opone a un candidato, este no puede ser recomendado a la Asamblea General".
"Sin duda, los «vetos» no fueron los mismos para todos los candidatos. No obstante, en el pasado, los aspirantes que recibían aunque fuera una sola BOLETA roja terminaban retirándose, pues, en la práctica, su candidatura quedaba finiquitada", agregó.
Weiss apuesta a un candidato sorpresa. "Llevo tiempo diciendo que el candidato que resultará elegido para asumir el cargo en enero de 2027 aún no ha entrado oficialmente en la contienda. Es posible que los miembros del P5 se reúnan pronto a puerta cerrada —en una de esas típicas deliberaciones reservadas— para decidir quién será su candidato", dijo.
"Es poco probable que el «mínimo común denominador» posea el tipo de mentalidad y disposición que la ONU requiere en este momento —o, mejor dicho, que siempre ha requerido—. Aún así, podrían optar por alguien que parezca inofensivo sin serlo realmente; en el pasado ya ocurrieron «errores» de este tipo, pues tanto Dag Hammarskjöld como U Thant terminaron siendo una sorpresa. También cabe la posibilidad de que no logren ponerse de acuerdo, en cuyo caso sería necesario nombrar a un secretario general interino".
En los últimos días se habló del posible ingreso a la carrera por el cargo de Lana Nusseibeh, ex representante de Emiratos Arabes ante la ONU, una jugada que podría servir para destrabar la situación y lograr un mayor consenso. Nusseibeh fue una figura importante durante el período en que su país ocupó un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad, en 2022 y 2023.







