La Cámara Segunda de Apelación en lo Civil y Comercial de La Plata ratificó que el Banco de la Provincia de Buenos Aires (Bapro) debe responder por la estafa digital que sufrió una clienta de 40 años de la capital bonaerense. El tribunal confirmó la devolución de 1.661 dólares, con un interés del 6% anual, y una indemnización total de 5 millones de pesos, que se divide en 3 millones de pesos por daño moral y 2 millones de pesos por daño punitivo.
Según los jueces, el banco no tenía controles capaces de detectar y frenar una serie de movimientos sospechosos que vaciaron las cuentas de la mujer en menos de 15 minutos. La sentencia se conoció el martes.
¿Qué resolvió la Cámara de Apelación de la Plata sobre la estafa digital?
El tribunal rechazó el recurso del banco y dejó firme la sentencia de primera instancia, dictada el 30 de abril de 2026. De acuerdo con la resolución, la entidad incumplió su deber de seguridad al permitir transferencias fuera de lo habitual, hechas desde una conexión ubicada en la provincia de Córdoba y dirigidas a cuentas de terceros que nunca habían recibido dinero de la clienta.
El expediente se remonta al 9 de noviembre de 2022, cuando un fraude informático afectó las cajas de ahorro en pesos y en dólares de la mujer. Ella avisó al banco esa misma mañana, pero tuvo que recurrir a la Justicia para que se le reconociera el derecho a recuperar su dinero.
¿Cómo fue la estafa digital que vació las cajas de ahorro?
El caso empezó con un reclamo por un problema de facturación. La mujer escribió por WhatsApp a un número que creyó que pertenecía a la empresa Personal. Desde ahí la derivaron a seguir el trámite por X (ex Twitter), a través de un enlace que le enviaron los propios estafadores.
El falso operador le dijo que, para activar el débito automático de la factura, debía usar el token de seguridad de su cuenta en el Banco Provincia. Convencida de que hacía un trámite legítimo, compartió su usuario de home banking y dio los códigos del token en dos oportunidades.
Con esos datos, los delincuentes operaron la cuenta sin autorización. Al ingresar a su home banking, la clienta comprobó que habían vendido los 1.661 dólares que tenía ahorrados y que el dinero fue transferido a terceros. También detectó movimientos por un total de 278.500 pesos, que incluían lo obtenido por la venta de los dólares, fondos que ya tenía en pesos y una recarga de celular.
Cortó el contacto con los supuestos empleados de Personal y llamó de inmediato al banco. Después fue a una sucursal, donde consiguió el detalle de las operaciones, y presentó una denuncia ante el Ministerio de Seguridad. La causa quedó a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción N.º 17 del Departamento Judicial de La Plata.
Para entender cómo operan los delincuentes que se hacen pasar por el banco o por una empresa para pedir claves y activar el token, iProfesional publicó un análisis sobre estafadores telefónicos que suplantan entidades.
¿Qué pruebas pesaron en la decisión de los jueces?
Un dato que llamó la atención de los investigadores fue el origen de las transacciones. Se hicieron desde una dirección IP de Córdoba, una provincia ajena al domicilio y a la sucursal de la clienta. Las cuentas receptoras pertenecían a personas domiciliadas en esa misma provincia y no tenían transferencias previas de la mujer.
La pericia informática agregó que las operaciones se concretaron con un intervalo promedio de dos minutos y que el sistema las dejó pasar sin activar alertas preventivas eficaces ni bloquear las transacciones de manera temporal.
Otro elemento decisivo fue la rapidez de la reacción. La clienta llamó al banco a las 10.15, cuando todavía se registraban movimientos en sus cuentas. El 11 de noviembre de 2022 formalizó el reclamo por escrito y radicó la denuncia penal por defraudación informática.
Al dictarse el fallo civil, la causa penal aún no había identificado ni juzgado a los responsables. Los camaristas entendieron que eso no impedía fijar la responsabilidad del banco con las pruebas del expediente. Remarcaron que los indicios coincidían: el acceso desde una ubicación inusual, las transferencias a destinatarios desconocidos, las operaciones concentradas en pocos minutos, el vaciamiento de los ahorros y la denuncia inmediata.
La maniobra de los sitios falsos que piden el código del token para completar el robo también fue descripta por iProfesional, junto con los pasos para reaccionar a tiempo y preservar evidencia.
¿Por qué el banco es responsable si la clienta entregó sus claves?
En su apelación, el Banco Provincia sostuvo que la propia clienta había entregado sus credenciales y que la intervención de terceros fue la causa del perjuicio. Los jueces admitieron que la entrega de claves formó parte de la maniobra, pero concluyeron que eso no libera de manera automática al banco. Según el fallo, el phishing, es decir el engaño para obtener datos de acceso, es un riesgo previsible de la actividad bancaria digital.
La Cámara planteó que, aun cuando los delincuentes consigan credenciales válidas, las entidades deben contar con herramientas que detecten comportamientos anormales e impidan operaciones sospechosas. En este caso, el sistema debió advertir la conexión desde una ubicación inusual, la venta de todos los dólares, la sucesión de transferencias y los envíos a cuentas ajenas al historial de la clienta.
Los magistrados agregaron que el deber de seguridad no se agota en cumplir los requisitos mínimos del Banco Central. Los bancos también deben tomar medidas adicionales razonables para prevenir maniobras que, por sus características, pueden anticiparse y evitarse.
¿Cuánto tendrá que pagar el Banco Provincia y por qué?
Además de devolver los 1.661 dólares con intereses del 6% anual, la entidad deberá afrontar dos indemnizaciones que la Cámara dejó firmes. El daño moral, fijado en 3 millones de pesos, reconoce el impacto de perder ahorros en dólares y de atravesar más de tres años de reclamos bancarios, una denuncia penal y un juicio para recuperar el dinero.
Los jueces consideraron que el caso iba más allá de una simple disputa comercial y valoraron las respuestas que recibió la clienta. Fueron comunicaciones formales que rechazaban su pedido sin explicar de modo suficiente cómo se habían autorizado las operaciones ni por qué se negaba la restitución.
El daño punitivo, de 2 millones de pesos, se apoya en el artículo 52 bis de la Ley de Defensa del Consumidor y busca sancionar incumplimientos relevantes y desalentar conductas similares. Para los camaristas, el banco falló en la prevención y el monitoreo, y tampoco dio una respuesta adecuada cuando la clienta denunció el fraude. Aclararon que no cuestionan el derecho de la entidad a defenderse en el juicio, sino su conducta previa frente al reclamo.
La decisión contó con los votos coincidentes de los jueces Ricardo Daniel Sosa Aubone y Jaime Oscar López Muro. Las costas de la apelación quedaron a cargo del Banco Provincia, por ser la parte vencida.
Marcelo Szelagoswki, abogado de la clienta, afirmó que el fallo refuerza un criterio importante para los usuarios de servicios financieros. Sostuvo que los bancos deben tener sistemas de control que detecten operaciones anormales y actúen a tiempo para proteger el dinero de sus clientes. Agregó que el uso de claves válidas o la intervención de estafadores no alcanza, por sí solo, para eximir a la entidad cuando se demuestra que fallaron los mecanismos de prevención que debía aplicar.
¿Cómo evitar una estafa parecida y qué hacer si ya ocurrió?
El caso repite un patrón que los especialistas describen una y otra vez. Los delincuentes se hacen pasar por una empresa o por un banco, generan urgencia y piden claves o códigos del token. Ninguna entidad bancaria solicita claves ni tokens por teléfono o por mensaje, de modo que cualquier pedido de ese tipo es una señal de alarma.
Si ya compartiste datos, lo primero es llamar a la línea de fraudes del banco, pedir el bloqueo del usuario y la suspensión del token, y guardar capturas y comprobantes para la denuncia.
Para reforzar la seguridad de las billeteras virtuales y las cuentas, iProfesional detalló seis ajustes de configuración que reducen el riesgo de un vaciamiento. Otra puerta de entrada frecuente son los códigos QR adulterados, un engaño que también puede terminar con la cuenta vacía. Y como este caso empezó con un mensaje por WhatsApp, vale repasar cómo evolucionan las estafas por esa aplicación con ayuda de la inteligencia artificial.








